Hay quien dice medir el dolor.
¿Cómo saber el peso de una lágrima?
¿Qué altura tiene la desesperación?
¿Cuánto ocupa al soledad? ¿Cuánto el desconsuelo?
Carmen Borja (De Libro de la torre)
Este poema es una pequeña reflexión sobre lo que se puede, o no, someter al conocimiento medido, empírico, científico.
Los humanos pretendemos hacernos con la realidad, a través de la ciencia, mediante cálculos, operaciones, fórmulas, leyes… Y con ello hemos conseguido “controlar” el mundo que nos rodea, pero ¿cuánto sabemos de la naturaleza de lo que están hechos nuestros sentimientos?
Esta reflexión expresa las propias inquietudes de nuestro grupo de trabajo respecto a nuestro tema sobre la medida.”¿Qué se puede medir?”. Aunque más bien sería “¿qué no podemos medir?” porque en un aspecto u otro todo podría llegar ser cuantificable (longitud, peso, tiempo, pero también belleza, amor, celos, amistad…). De hecho se han hecho estudios sobre algunas de estas magnitudes y hoy en día existe maquinaria en hospitales que puede medir el dolor y realizar determinadas acciones en consecuencia. O la sección aurea, que nos permite medir de una forma científica la belleza.
Sin embargo no todo es tan preciso (pero sí medible). Dependiendo de la magnitud que tratemos podremos usar unos sistemas de medida u otros, más o menos objetivos y más o menos precisos. Aunque en muchas cosas no llegue a haber un consenso claro.
