Pego aquí una reflexión hecha sobre lo innato de las matemáticas dentro del mundo que nos rodea, y cómo los aspectos matemáticos están presente en cada detalle que observamos.
El mundo contemporáneo nos enfrenta con múltiples problemas relacionados con números. Por estar inmersos en un “mundo numérico” perdemos de vista la infinidad de problemas espaciales que resolvemos a diario. Por ejemplo: al estacionar un automóvil, al jugar tenis, al instalar una estantería, al buscar el recorrido más corto para ir de la casa a la escuela, al localizar una calle en un plano, etc.
Estas habilidades y destrezas espaciales son un componente esencial del pensamiento matemático dado que nos permiten comprender el mundo que nos rodea. Es decir, nos posibilitan construir un sistema inteligente a partir del cual realizar una lectura adecuada de nuestro entorno.
Desde la más temprana edad experimentamos directamente con las formas de los objetos, sean estos juguetes, utensilios, etc., y con las relaciones espaciales entre los objetos y las personas.
Paulatinamente vamos tomando posesión del espacio, orientándonos, analizando formas y buscando relaciones, adquiriendo un conocimiento directo de nuestro entorno espacial. Este conocimiento espacial es necesario para familiarizarnos con nuestro espacio vital dado que nos permite adaptarnos a nuestro mundo tridimensional, y comprender las distintas formas y expresiones espaciales de nuestra cultura.
El espacio puede ser caracterizado desde distintos puntos de vista: físico, social, arquitectónico, psicológico, matemático, etc., razón por la cual es abordado desde diferentes disciplinas.
González, Adriana y Weinstein, Edith ¿Cómo enseñar matemática en el jardín?
Mediante esto podemos llegar a la conclusión de que especialmente las matemáticas (aunque desde luego también todas las áreas) sean más fácilmente entendibles y explicables desde un enfoque más práctico y globalizador, dentro de un contexto cercano al alumno.
El contexto de este artículo lo podemos encontrar aquí en la página 30.